Miles y miles de recuerdos reinan en tí, pero por algún motivo quieres eliminar los malos y quedarte sólo con aquellos que te hacen perder la noción del tiempo al recordarlos, aquellos que te sacan una sonrisa aún reinando en tí la soledad, y que hacen que mientras que estás tirada en la cama mirando el techo de tu cuarto recordando malas experiencias, interrumpan en tu mente borrando todo aquello que te hacía perder el tiempo preocupándote y haciendo que al recordar las locuras vividas hace tiempo, te salga una carcajada seguida de una lágrima de emoción y melancolía.
Recuerdos bonitos, recuerdos especiales, recuerdos divertidos ... hay tantos, pero uno en especial hace que se te apague la sonrisa y entres en un mundo donde tu mente te proporciona unos segundos de calma y tranquilidad recordando aquellas caricias que él te dió hace tiempo. ¿Qué nos ha pasado? piensas, pero mientras piensas, los recuerdos de como te besaba, como te abrazaba, como te hacía reír ... todos esos momentos se van acumulando en tu cabeza, haciendo que la ira se apodere de ti hasta cierto punto que aprietes la almohada contra tu cara gritando como nunca has gritado, pataleando el colchón como una niña pequeña y caprichosa, y mientras tanto, las lágrimas resbalan por tu mojada cara una tras otra sin dejar de derramarse. Pasa el tiempo, y te vas calmando hasta que tus piernas cesan de patalear, tus dedos dejan de apretar fuertemente la almohada, y tus ojos se abren lentamente a pesar de las lágrimas de cristal que te han nublado la vista durante más de dos horas.
Nada, el recuerdo permanece en tu cabeza, vaya mierda .... Intentas concentrarte en otras cosas, pero es imposible, nada puede hacer que esos momentos de felicidad absoluta reinen en tu cabeza por unos instantes.
Por suerte hay algo que interrumpe en tu cabeza, sí, no hay duda, las locuras compartidas con tus amigos empiezan a entrar en tu cabeza, interponiendose poco a poco entre el "maldito recuerdo", las lágrimas y tú.
Se te viene a la cabeza el momento en el que tu mejor amigo empujó a uno de tus amigos y éste se cayó, corriendo seguidamente tras el culpable de su caída para darle su merecido. Pero finalmente tus dos amigos quedan abrazados enrredados entre sonrisas y carcajadas. Te acuerdas de ese momento, sí, no hay duda de como tu preciosa sonrisa reluce entre la almohada encharcada de lágrimas.
Sigue así, vamos vamos recuerda. Sí, eso es, otra locura de ellos. Recuerdas cuando saliste con tus amigas a la calle y por algún motivo os pusisteis a cantar esa extraordinaria canción del año 1 antes de cristo. Jajajaja como bailabais, nadie os podía quitar esas ganas de pasarlo bien.
Hay tantos recuerdos que sería imposible verlos todos proyectados en tu mente en una sola tarde. Te haría falta toda una vida, pero ¿para qué desperdiciar toda una vida recordando cuando puedes crear más recuerdos? Vivir experiencias, sin recordar, sin mirar atrás, para cuando llegue el momento de que no puedas crear más recuerdos, los recuerdes todos y los compartas con la gente que te escucha y que te importa.
Fin del llanto, ahora eres una persona optimista, o por lo menos de momento, así que ¿a qué esperas?, ahora es hora de divertirse y disfrutar de las locuras que te quedan por vivir con tus amigos.
No todas las locuras y buenos recuerdos se comparten con una sola persona

No hay comentarios:
Publicar un comentario