Que sea lo que nadie espera.
O que simplemente, no espere.
Soy maniática.
Soy viciosa.
Soy risueña.
Soy tú.
Y seré menos yo y más contigo si te atreves a quererme por encima de tus posibilidades (que sé que son pocas, pero suficientes).
Seré la anti-monotonía en cada beso que te dé.
Seré la estabilidad en tus borracheras emocionales.
Seré sexo. Y sexy si me dejas engatusarte con mis piernas kilométricas.
Seré y no me daré ni cuenta, porque no querré otra cosa que verte ser a ti.
Ser o no ser, decían.
Contigo o sin ti, digo yo ahora.
Así que ven aquí y quiéreme.
Déjame que sienta cómo el amor que me das con cuentagotas corre por mis venas, me pellizca el corazón y me hace explotar en mil carcajadas de cariño.
Ven aquí y ódiame.
Déjame gritarte hasta reventarte las ganas de sentir que no estas vivo, porque lo estás.
Vivo y a salvo entre mis brazos-muralla.
Y que intente algún loco
arrebatarme tu plácida presencia,
que aunque nunca he estado en tu guerra (pero sí en tu cama, que es parecido)
ni he sido soldado de acero
ni sé pelear sin palabras
te prometo que puedo
ser toda tuya.
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