se ha desnudado
me ha besado
y se ha alejado sin irse.
Creía que eras tú
pero tú no te desnudas
besas mejor
y nunca has estado.
Y pensé que eras tú y no ella
porque noté el miedo en su saliva.
Y creí que no era ella y eras tú
porque noté la rabia en sus manos
cuando me apretaba el culo y encogía la traquea
para no gritar que me querías.
Porque me querías.
O al menos eso colgabas en mis oídos
en las noches más cálidas de julio
donde lo único frío
éramos nosotros.
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